El diseño CMF (Color, Material, Acabado) es un trabajo dotado de un poder cautivador.
“Primero establecemos un concepto creativo, luego lo transmitimos mediante bocetos y selección de materiales, y después procedemos a hacer modelos. Los materiales y los colores siempre deben percibirse en conjunto. No tiene sentido hablar de colores sin considerar los materiales, o de materiales sin pensar en los colores”, explica Lin Lvjun.
Una vez que el programa de color y material se aplica al modelo, las comparaciones repetidas se vuelven un paso crucial. Los diseñadores CMF deben garantizar la presentación perfecta de los colores bajo diferentes materiales y condiciones de luz, a través de incontables ajustes y experimentos. Este proceso no solo se apoya en datos, sino también en el juicio visual y la experiencia de los diseñadores.
Por ejemplo, en el caso del BJ30 próximo a lanzarse, debido a su caja cuadrada de estilo moderno, se optó por un color sólido y elegante, en lugar de un tono metálico con partículas brillantes, para resaltar su forma única.
Más allá del color exterior, existen cientos de componentes visibles en el exterior de un vehículo. Según su desempeño y materiales base, se procesan de formas distintas. Los materiales van desde pintura, cuero sintético y cuero genuino, hasta plásticos, madera real y láminas, lo que convierte el diseño CMF en un proceso complejo y muy sistemático.

Fuerte correlación entre la estética automotriz y el progreso tecnológico
Algunos dicen que la moda sigue un ciclo que se repite cada diez años, pero este no es el caso del diseño CMF.
“En mi opinión, se trata de una evolución, más que de una repetición. A veces, la industria de la moda adopta estilos retro porque la ropa, en gran medida, funciona como una forma de decoración, sin más función que proteger el cuerpo. Sin embargo, con la aparición de nuevos valores tecnológicos, la estética de los automóviles experimentará un desarrollo evolutivo”, señala Lin Lvjun.
Lin puso como ejemplo la evolución estética en el diseño interior:
“Hace diez años, los vehículos con interiores de colores claros no eran populares entre los consumidores, principalmente por su poca practicidad y su susceptibilidad a ensuciarse. Incluso si nuestro equipo de diseño consideraba que los colores claros eran sofisticados y podían realzar la calidad del producto, eran rechazados debido a la mala retroalimentación del mercado por su tendencia a ensuciarse con facilidad.”

Como un puente que conecta la forma física con la experiencia emocional, el diseño CMF tiene un significado profundo que va más allá de la mera estética visual. En medio de la fusión entre la racionalidad y la sensibilidad, ha sabido captar con precisión los cambios en la demanda e inyectar nueva vitalidad al diseño automotriz mediante una aplicación ingeniosa de colores y materiales.
Por lo tanto, los automóviles ya no son simplemente herramientas para desplazarse por las carreteras; en realidad, son obras de arte en rápido movimiento que cuentan historias sobre su época.